Papá tengo vergüenza de ti

Tengo vergüenza de ti por Olga Carrera

Papá tengo vergüenza de ti, era el sentimiento de aquel niño, un sentimiento a flor de piel.

Papá tengo vergüenza de ti

Hoy a las 11:4o  he ido a Primark de Gran Vía llegué sobre las 12 AM aproximadamente. Primeramente deciros que se veían la totalidad de las escaleras desde la parte que da acceso.  No me entusiasman los grandes almacenes,  me he dirigido allí para cumplir los deseos de un peque que me le hacía ilusión una camisa. La verdad es que he terminado comprando varias piezas de niño.

Pues eso, llego dispuesta a buscar el regalo, relativamente se podía pasear, o comprar con absoluta tranquilidad.  Sin embargo he visto muchas chicas y chicos doblando ropa y recogiendo piezas del suelo. Con respecto a esto último siento vergüenza ajena cada vez que veo a alguien probarse una pieza de ropa, y si no le gusta pues no pasa nada,  la tira disimuladamente al suelo y ya la recogerán.

Papá tengo vergüenza de ti
Papá tengo vergüenza de ti
La cuestión

Pero hoy el tema no es ese, llego a la planta n. 4 creo recordar, o 5, vamos, la planta infantil. Hay unos alzadores de madera donde se exponen los modelos en los que te puedes sentar a un palmo del suelo, aunque no están diseñados a tal efecto. Pues allí estaba la máma, el papá, y dos hijos. Una chica de unos tres años aproximadamente, y un chico diría yo, de unos nueve.  Hasta aquí relativamente normal, aunque el de 9 debería estar en el colegio. Aunque al colegio hubiera mandado yo al papá.

La escena, el chico vestido con un pijama de pelo color marrón de estos tipo animal, muy calentito. Su rostro lloroso, yo he pensado que no le gustaría la pieza, pero al acercarme no he podido sentir más que indignación. Ambos padres sentados, la madre siguiendo las gracias de papá que hacía el mono (sonidos y gestos) y anunciaba al hijo que o le imitaba o no le compraba el pijama. El papi exigía que el niño hiciera literalmente el mono para recibir como recompensa la compra del pijama.

La verdad es que he sentido ganas de abrazar al niño, sonreírle y regarle la pieza de ropa que tanto deseaba para que su padre no le siguiera sometiendo a semejante bochorno. También de llamar a Protección Civil por que había creído ver un mono en Primark de tamaño de un adulto.

Papá tengo vergüenza de ti
Papá tengo vergüenza de ti

Papá tengo vergüenza de ti, un sentimiento que te invade, que te duele, que te indigna. Conclusión, no pretendo dar lecciones de moral, ni de educación, ni de cuestionar como actúa ningún padre, es un hecho que hoy se ha cruzado en mi camino. Y si, he sentido indignación.

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